ADECANA

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Las codornices son masacradas por el laboreo del campo

 

 

El blog de Miguel Angel Romero

 

Informático de profesión y tanto cazador como pescador de vocación. Soy, ante todo, un hombre que ama al mundo rural en todas y cada una de sus dimensiones. Nací en mayo de 1951 en Fuente Andrino (Palencia) y llevo más de 40 años fuertemente arraigado en Euskadi. Tengo mi segunda residencia en Saldaña (Palencia). Soy un amante incondicional de las culturas autóctonas y por ende, de las cazas tradicionales.

Por limitaciones de espacio voy a ir directamente al grano. Con ello, además de cumplir lo prometido,  contesto a los bloguers de esta web:Suamax, Patxi y Manolo, entre otros.
Las codornices están entrando desde finales de abril hasta finales de junio. Sepan que todas ellas vienen a criar y comienzan a hacerlo sin saber la que les espera con el laboreo del campo.  Pues bien.
Los primeros nidos son masacrados al cosechar la cada vez mayor superficie de alfalfas y forrajes que se siembran en Castilla y León. Pues los citados forrajes se recogen a partir de mediados de mayo hasta casi terminar junio. Las segadoras de forraje van a una velocidad de vértigo con la cuchilla a ras de tierra en aras de no perder ni un gramo de forraje. Luego, vienen las volvedoras para secarlo y por último, y en su caso, las empacadoras o trituradoras para llevarlo a deshidratar o empacarlo. Los primeros nidos en esa importante zona de cría coturna  los tenemos perdidos,  además, esos maquinorros se llevan por delante a muchos ejemplares adultos que quieren aguantar el tirón de las máquinas por encima de ellas.
En la citada época (mayo y junio) todos los cereales son sulfatados con el último veneno cuando el cereal está espigado y como ese agua que vierten no está bendecida,  hace una mella tremenda a la biodiversidad. Mella jamás estudiada para que no sea limitada. Menudas rodadas dejan los tractores con sus depósitos cargados de veneno disuelto en agua. Luego,  entra el jabalí a probar el grano verde o seco y piden unos daños descomunales. Los daños de las rodadas son asumidos sin rechistar, pero no así los del jabalí,  cosa que no terminaré de entender, pues el kilo de trigo mejor pagado no llega a 0,40 euros. Tiene un precio tan bajo, para que de esta vil, cobarde, antieconómica y traicionera manera  el Estado pueda quitarse de encima poco a poco a todo agricultor mediano e ir a grandes superficies cultivables sin ley que les frene y menos por matar codornices y avutardas. Estoy seguro de que esas empresas agrarias ya cuentan con oficinas en Madrid y hacen chistes al respecto de la puesta en valor de la biodiversidad.
Cómo me estoy refiriendo a la mitad norte Peninsular fundamentalmente y muy en especial a Castilla y León,  donde se abaten el 50% de las codornices de España en esta última región,  he de decirles que, por ejemplo, este año pronto se empezaron a cosechar las cebadas sembradas en su época para hacer lo mismo con el trigo. Pero la sequía obligó a márgenes de siembra que se notan perfectamente en la maduración del cereal. Ahora no se cosecha y se deja la paja. Qué va. Ahora la empacadora va a veces detrás de la cosechadora o precedida de una atropadora con ganchos que hace un macrosurco para que la empacadora tenga que dar menos vueltas y con ello evitan perder paja por el camino.  Y este año que hay mala cosecha de cereales en Castilla y León y por lo tanto poca paja, se darám más prisa en recogerla. Pero en el resto de España hacen igual, no nos engañemos. Ninguna autonomía ha cogido el toro por los cuernos.  
Jamás entenderé como se pueden hacer contratos medioambientales sujetos a un mínimo control invocando políticas medioambientales sujetas a pago y dejan el resto al margen de la mano de Dios.

Se dan una prisa brutal en recoger la paja de las herbáceas en toda España para luego amontonarla y tenerla ahí todo el año. Ahora dicen que la utilizarán para lo de la biomasa. No sé por qué, pero me parece a mí que con lo de la biomasa estamos ante otra burbuja similar a la de los MUY SUBVENCIONADOS molinos eólicos, que dicho sea de paso, también abaten codornices en su devenir migratorio. Luego, una vez asentadas, las micromigraciones y los vuelos habituales los llevan a cabo por debajo de esas cada vez mayores aspas asesinas que matan desde avutardas hasta murciélagos. Lo que no termino de comprender es cómo no han  comenzado a piar por las tropelías citadas quienes creen haber sido elegidos por Dios para salvar al planeta Tierra. Han sido elegidos y lo siguen al píe de la letra salvo que haya alguna institución terrenal  que les compre a través de una poco generosa  limosna procedente del fondo de reptiles. Pero eso es mejor que doblar el espinazo o estar en el paro en momentos tan difíciles como estos que estamos viviendo.Es importante que sepan que ni las segadoras ni las recogedoras de forraje y mucho menos las cosechadoras, recogedoras y empacadoras de cereal están sujetas a ningún calendario. Tampoco, en contra de lo que creen muchos, tienen límites de horario o de velocidad. Esto es una acracia. Pero el tema llega al colmo de todo lo imaginable,  cuando aquí todo el mundo se salta a la torera los centímetros de paja que hay que dejar en el suelo cosechado.  Esto es inaudito en un lugar como España. Un lugar que es el paraíso terrenal donde entran migradoras por los cuatro puntos cardinales en diferentes épocas del año. Aquí nos estamos cargando las aves del planeta Tierra y todos callan.  Pero es más grave todavía que se pueda cosechar, empacar, amontonar la paja y demás laboreo cerealista o forrajero  por la noche sin limitación de lúmenes o candelas en los focos de esos mastodontes de hierro (insisto y no me cansaré de hacerlo). Esos focos deslumbran  hasta al lucero del alba cuanto si más al pobre torrezno y a la frágil codornicilla o aclaraban que pillen de por medio. Miren ustedes, estamos hablando de cosechadoras con 13 metros y medio de bancada, qué se dice pronto y bien. Y no las hay mayores porque no podrían circular por los caminos.
Pero lo peor de todo es que después de cosechar no se contentan con llevarse por delante la paja. Qué va. Hay muchos quienes pasan la grada al terreno y si es de cascajo o ha llovido lo suficiente, le pasan hasta el arado para recoger cualquier agua que venga del cielo después de haber dejado los ríos por debajo del caudal mínimo por los regadíos.

Los sucesivos gobiernos, sabedores de lo importantes que son los votos de los municipios rurales, están ahogándoles a fin de que queden pocos moradores y sean fácilmente comprables por cada vez menos dinero. Pero los “ecolojetas” no se molestan en tales menesteres. No. Lo suyo son los zorros de Galicia o la cabra de Manganeses de la Polvorosa sin olvidarse, claro está,  de la manzanilla que arrancó el pastor de Capilleira (Granada) a quien quisieron llevar a la cárcel por semejante delito que cometió para aliviar su dolor de tripas. 
¿Dónde se quedó esa ecocondicionalidad de la Política Agraria Comunitaria (PAC) ?. ¿Qué pasa con las Zepa, Lic, Red Natura 2000  y demás figuras de folletín de baratillo?. Aquí nadie hace nada por llevar a cabo un laboreo respetuoso y conciliador con la biología de las especies. Aquí se cargan a la madre y a las crías hasta de las avutardas pasando por los rayones de jabalí y nadie dice nada. Parece mentira que nuestras instituciones venatorias no tengan a nadie que en lugar de saber de campeonatos perrunos, sepan algo de agricultura ganadería y montes. Quién sólo sabe de caza, no sabe de caza. Hoy en día todo es multidisciplinar. Nadie a título personal es la pomada divina.

El laboreo irracional no nos permite cazar y si no lo hiciésemos no se protegerían las especies. Quieren que no se cace la codorniz para que los cazadores no pongamos el grito en el Cielo por lo que se está haciendo en España con la citada especie y con todas las demás que crían o transitan por el suelo. Aquí, ni los partidos políticos, ni los ministerios, ni las federaciones ni el resto de las administraciones hacen nada al respecto. NADA. Eso sí, de la mano de los caciques de boina y alpargata,  les gustaría que pagáramos a los pueblos y que no cazáramos. Eso se acabó, pues la falta de relevo generacional de cazadores pondrá punto final a semejante tropelía y a los mayores ya nos empiezan a tocar ... las narices de una forma inaguantable.

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