CONSEJOS PARA GUARDAR LAS ARMAS
El final de la temporada de caza no debe suponer que nos olvidemos de las armas.
Una de las finalidades de ADECANA es la formación continua del cazador y uno de los temas que más nos ocupan es el relacionado con las armas, su conocimiento y la seguridad al usarlas.
Salvo los recechos de primavera, la actividad cinegética llega a su fin hasta la media veda. Un cazador nunca debe dejar totalmente su actividad, debemos aprovechar las experiencias de la temporada recién terminada para realizar trabajos de mantenimiento y mejora en nuestros cotos de cara a la próxima. También debemos seguir practicando con nuestras armas, pues no se puede pretender ser un buen tirador disparando, solamente, media docena de cartuchos al año. En España tenemos una legislación muy restrictiva y timorata sobre las armas y, como consecuencia, hay muy pocos campos de tiro, al revés de lo que sucede en otros países europeos como en Suecia, donde muchas ciudades y pueblos tienen su campo de tiro.
Cuando cazamos nuestras armas se ven sometidas a muchas agresiones, disparos, lluvia, nieve, golpes, el sudor de nuestras manos, etc. Cuando regresamos a nuestras casas y antes de guardarlas, debemos dedicar un tiempo a su cuidado y mantenimiento.
En esta época del año, es conveniente hacerles una revisión y limpieza más intensa, es el momento de desmontarla, limpiar y engrasar sus mecanismos, si no somos capaces de hacerlo nosotros, debemos llevar el arma a una armería para que lo hagan con garantía. También puede ser el momento de hacerle alguna pequeña reparación o para cambiar de arma de cara a la próxima temporada.
Si se trata de un rifle y si vamos a cambiar de munición o de sistema de puntería, debemos aprovechar estos meses para hacerlo y así tener tiempo de probarlos y ajustarlos antes de la próxima temporada.
Limpieza y engrase:
El interior del cañón, siempre que se haya disparado, debe limpiarse, lo más pronto posible, con los productos y la baqueta adecuada, el acúmulo de restos de la combustión de la pólvora y del cobre del proyectil en el cañón puede alterar las presiones y como consecuencia la balística y el punto de impacto de la bala, incluso puede impedir el
correcto funcionamiento y la seguridad del arma, sobre todo en armas semiautomáticas. En el mercado existen magníficos productos para llevar a cabo la limpieza, pero es muy importante saber que, en el momento del disparo el interior del cañón debe estar perfectamente seco y libre de aceite, disparar con un cañón engrasado puede producir daños a nuestra arma por el exceso de presión que se genera. Existen muchos libros y vídeos que nos enseñarán las técnicas para limpiarlas correctamente.
Las partes metálicas exteriores deben secarse y limpiarse de cualquier residuo o huella de nuestras manos y después las aceitaremos ligeramente.
Las culatas barnizadas se pueden limpiar con cualquier producto para el mantenimiento de los muebles de madera. A las que están terminadas al aceite, se les debe aplicar una finísima capa de aceite de linaza y a las culatas de materiales sintéticos basta con pasarles un paño húmedo.
Como guardarlas:
Siempre debemos guardarlas descargadas. Cada vez que cojamos o dejemos un arma lo primero que haremos es comprobar que está descargada y lo haremos apuntando hacia un lugar seguro, esta operación consiste en comprobar que, tanto el cargador o almacén como la recámara están vacíos. Posteriormente las guardaremos, fuera de sus fundas y maletas de transporte que pueden acumular humedad y favorecer su oxidación, en un armero homologado instalado en un lugar seco y discreto. El armero es obligatorio para los rifles, pero también es muy aconsejable para las escopetas, debemos evitar no solo el robo, también la manipulación de las armas por personas no autorizadas.
Municiones:
Debemos guardarlas, siempre, apartadas de las armas. En un lugar cerrado con llave, seco y alejado de temperaturas extremas. Lo haremos en sus envases originales para no mezclarlas y generar confusiones con sus características (calibre, carga, etc.), lo cual podría ser causa de graves accidentes al utilizarlas. La documentación de caza y de las armas, también podemos guardarla junto a la munición y así tenerla, siempre, controlada.
Quiero aprovechar la ocasión para recordar que, cuando transportamos armas, la munición debe ir, SIEMPRE separada del arma.
Formación permanente y continua:
Desde ADECANA os animamos a disfrutar y aprender, durante estos meses, mediante la lectura de los magníficos libros y escritos relacionados con la caza y con la atenta visión de los muchos y buenos vídeos que tenemos a nuestro alcance. Nunca, repito, nunca se termina de aprender y existen personas que por sus grandes conocimientos y su capacidad para comunicarlos pueden colaborar a nuestra permanente formación.