ADECANA

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Por la restauración del Bidasoa

El Bidasoa es una de las señas de identidad de Navarra. Su cuenca vertebra un importante territorio y el río es el eje sobre el que gira gran parte de la vida de sus habitantes y de quienes visitan esta tierra.

A pesar de estos vínculos con el territorio, la cuenca del Bidasoa sufrió una profundísima transformación desde principios del siglo XX con la llegada de la era industrial y sigue sufriéndola en la actualidad: Junto a la detracción abusiva de aguas; la ocupación de la zona inundable y los vertidos, el troceamiento del propio río y sus afluentes es, sin duda, la principal afección que sufre, siendo la explotación hidroeléctrica la principal causa de que en su corto recorrido exista cerca de un centenar de obstáculos que lo cercenan.

Es conveniente recordar que el Derecho de la UE nos obliga a lograr el "buen estado ecológico" de los ríos y mejorar sus condiciones incluso una milla mar adentro desde su desembocadura. En esta labor se hace imprescindible reformar el sistema concesional y recuperar el territorio fluvial, lo que conlleva el que se hayan de demoler presas y azudes obsoletos social, ambiental y económicamente, como demuestran variados estudios científicos. Esta labor de restauración es además de una obligación jurídica una excelente fuente de empleo de calidad y de innovación de nuestra Ciencia, siendo nuestro país líder en estos asuntos a nivel mundial y receptor de los exigentes fondos LIFE de la UE, como el LIFE IREKIBAI, destinado a las cuencas del Bidasoa y del Leitzarán.

Por ello nos sorprende que la presión de algunas pocas personas, sin asomo de base legal ni técnica, intente desbaratar proyectos cuya ejecución no solo resulta de una obligación legal, sino que atraen inversiones importantes y mejoran nuestra calidad de vida. Un ejemplo de ello es la irracional y acientífica oposición a que se elimine la presa ruinosa y abandonada de Endarlatsa en el marco de dicho proyecto LIFE. Este hecho ha provocado un gran malestar en los pasillos oficiales y la reacción del mundo científico, que advierte de las graves consecuencias legales que acarrearía. Nos preguntamos si estos señores se harían cargo de su bolsillo del riesgo de daños de una presa ruinosa, su mantenimiento estructural y del dinero a devolver a Bruselas o incluso de indemnizar a los adjudicatarios de las obras de restauración. A su vez, este precedente pondría en serios aprietos futuros programas de inversiones de la UE. Todas estas cuestiones las ha de tener muy presentes la Consejera de Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Administración Local, cuando tome una decisión al respecto de la demolición de esta presa, la cual en teoría y de acuerdo al cronograma del proyecto debiera ser derribada este mismo verano, basándose en el interés general de Navarra, algo que le hemos comunicado debidamente para que ejerza su autoridad como es debido: una muestra de que el prestigio de las instituciones se juega día a día.

Recordamos las bellas palabras del ilustre beratarra Pío Baroja, recogidas de “La leyenda de Jaun de Alzate”: “Antes de que llegue la época en que las presas y los saltos de agua hayan desfigurado definitivamente el Bidasoa, el pequeño río de nuestro pequeño país; antes que los postes sustituyan a los árboles y las paredes de cemento a los setos vivos, y los tornillos a las flores; antes de que no queden más leyendas que las de las placas del Sagrado Corazón de Jesús y las de la Unión y el Fénix Español, quiero cantar nuestra comarca en su estado natural y primitivo, y expresar, aunque sea de una manera deficiente y torpe, el encanto y la gracia de esta tierra dulce y amable”. Por el beneficio social de toda Navarra, recuperemos pues el Bidasoa.

Este artículo de opinión está apoyado por las siguientes entidades: AEMS-Ríos con Vida, Gurelur, Lurra y URA Nueva Cultura del Agua en Navarra