ADECANA

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Premio al olaztiarra que reclama la caza en Urbasa

Txomin Barrenetxea lleva quince años reclamando al Gobierno que la sierra de Urbasa se abra a la caza. Los cazadores navarros se lo han reconocido con un premio

(Noticia dada en la web de Noticias de Navarra)

Txomin Barrenetxea recibió hace unos días el premio Caza y Naturaleza, dentro de las jornadas organizadas por Adecana, en reconocimiento a “su labor a favor de la caza en Navarra y su querida sierra de Urbasa”, según destacaron desde esta asociación que aglutina a buena parte de los cazadores navarros. Y es que la prohibición de cazar en la sierra, declarada parque natural en 1997, ha sido una de las batallas de este olaztiarra de 63 años. “Es una lucha de David contra Goliat”, apunta.

Precisamente, fue en esta sierra donde Barrenetxea se inició como cazador cuando era un niño. Allí iba con su abuelo, sobre todo a cazar paloma migratoria en su viaje hacia el sur, tan abundante hasta no hace mucho tiempo. “Urbasa ha sido un paso tradicional para la caza de paloma en chozas al agua, costumbre que mantienen los amescoanos”, observa.

“El cierre vino provocado por el mal uso y abuso que se venía cometiendo por la afluencia masiva de cazadores, según el Gobierno de Navarra. Decían que el objetivo era regular la actividad cinegética”, señala Barrenetxea. “Pasaba el tiempo y la apertura no se producía, por lo que los cazadores del valle de Burunda nos movilizamos y comenzamos una pelea con la Administración que ha durado más de 15 años; y va a seguir”, afirma. “De nada ha servido unificar en la misma petición a todos los pueblos de los valles limítrofes más el apoyo de Adecana”, lamenta.

Al respecto, destaca que en el plan rector de uso y gestión del parque se contemplan diferentes actividades, tanto deportivas como recreativas o científicas, pero no la caza. “No estamos en contra de que sea un parque natural, es más, creemos que se debe preservar. Pero su uso debe ser compatible con la actividad cinegética de forma ordenada. Es un derecho histórico que nos corresponde a los vecinos de la zona por uso, costumbre y tradición”, asegura este cazador. En este sentido, se remite a un documento de 1855 “que habla de nuestros derechos en estas sierras”.

Así, apela al Departamento de Medio Ambiente para que reabra la caza en Urbasa. “En un entorno de 17.000 hectáreas y con una buena normativa, cabemos todos sin molestarnos”, asegura. Es más, defiende los beneficios de la caza. “Regula las especies y el control de plagas. Cuidamos el medio ambiente”, asegura. Por el contrario, considera que las actuaciones llevadas a cabo por el Gobierno de Navarra “han agredido” al medio. “Han fomentado la llegada masiva de visitantes con su propaganda y han convertido este paraje tan bello y singular en un parque de atracciones a 1.000 metros de altura. De esos ya tenemos en las ciudades”, apunta. “No podemos circular por caminos consolidados, ni llevar tierra para unos tiestos o coger musgo, ni bajar leña. Tampoco podemos comer un domingo donde estaban la chabolas de pastores de nuestros abuelos. Son una serie de pequeñas cosas que nos gustaba hacer y nos hacía disfrutar de nuestros montes”, añade.

REFORMA DE LA LEY DE CAZA

Otra batalla de este olaztiarra ha sido la defensa de la no obligatoriedad de los guardas que se establecía en la reforma de la Ley de Caza en Navarra, en vigor desde abril de año pasado. “Hemos conseguido el 80% de lo que pedíamos. Se peleó mucho”, recuerda. En este sentido, apunta que han conseguido que “en batidas de jabalí de 30 cazadores y 15 perros no sea necesario contratar un guarda. Para eso está el jefe de cuadrilla”.

Con unas 30.000 licencias de caza en Navarra, en opinión de Barrenetxea no hay relevo generacional, ya que “hace 15 años eran cerca de 50.000”. Además, señala que los jóvenes viven la caza de otra manera. “En vez de tomarla como una evasión, la ven como una competición, buscan resultados”, apunta. Este olaztiarra considera que se ha perdido la esencia de la caza. “Ya no se anda por el monte. Ahora con los todoterrenos la gente accede hasta la palomera. Y con los móviles, se avisa de cuando van a llegar las palomas. Las nuevas tecnologías han deformado la esencia de la caza. Se ha perdido la sorpresa, la aventura”, se lamenta. Barrenetxea entiende la caza de igual a igual, el binomio cazador y perro. “El perro con campanilla y no con collarines transmisores con GPS”, apunta.

También se lamenta de la imagen “distorsionada” a su juicio que se tiene de los cazadores: “Hay que diferenciar entre cazadores y escopeteros, que hacen mucho daño al colectivo. El 95% no somos depredadores. Respetamos las normas y cupos. Creemos que la fauna se debe preservar y mantenerla en un óptimo estado de salud”

Si bien reconoce que todavía hay muchos cazadores que dejan basura en el monte, señala que “se ha mejorado mucho y se puede mejorar más”.