ADECANA

  • Aumentar el tamaño de la letra
  • Tamaño de letra predeterminado
  • Reducir el tamaño de la letra

COMO HACER QUE EL GUARDERÍO SEA OBLIGATORIO DICIENDO QUE NO LO ES,

O COMO  CONSEGUIR NO CONTENTAR A NADIE

Vistas las alegaciones admitidas a trámite y que se votarán definitivamente el próximo jueves 27 de junio y escuchadas las enmiendas de los grupos parlamentarios, para Adecana la modificación de la Ley de Caza va a corroborar que la mayor parte de los partidos políticos están muy alejados de la realidad ya que sus propuestas van a agudizar todavía más los problemas de la caza en Navarra.

Desde Adecana Vemos con tristeza que precisamente partidos que se hacen llamar progresistas, van a conseguir lo contrario de lo que pregonan, llegando al extremo de que un parlamentario ha dejando entrever que si a los cazadores locales se les hace caro otros foráneos  pagarán por nuestros cotos. Otro de ellos,  refiriéndose a la diferencia entre caza por ocio y caza para evitar daños a la agricultura, afirmó que si los cazadores dejan de cazar  recaerán sobre ellos la responsabilidad de los daños, pero lo que no se dan cuenta es que si con estas medidas se consigue que se abandonen los cotos, estos terrenos quedarán libres, y los daños que produzca la fauna los tendrá que asumir el Gobierno de Navarra o el propietario del lugar de donde procedan los animales.

Si la Ley propuesta por UPN ya nos causaba a los cazadores preocupación, las enmiendas que ha presentado el PSN y le han sido aceptadas por UPN la han dejado todavía peor de lo que estaba, por lo que entendemos que lo que aquí ha prevalecido es el interés político entre ambos en vez de los intereses del colectivo al que deberían servir. A nuestro entender está claro que las enmiendas que se han aprobado son el resultado de las peticiones de los técnicos del Departamento, que en su línea,  pretenden hurtar la autogestión  cinegética  a quienes realmente les corresponde por ley, es decir a los cazadores, y dárselas a unos  guardas formados con dinero público que de ahora en adelante pretenden que paguemos los cazadores, si no consiguen que antes abandonemos los cotos.

Nos causa estupor que se manifieste que el guarda no va ser obligatorio, cuando para una gran parte de las actividades cinegéticas se va a obligar a contratarlo, y los más perjudicados van a ser la mayoría de los cazadores de los pueblos, sobre todo jóvenes sin recursos, parados y jubilados con muy poco poder adquisitivo. Además de ello han elegido el peor momento para implantarlo, en plena crisis donde en todos los ámbitos se están recortando gastos, cargando a los cazadores con unos gastos que muchos no van a poder soportar, poniendo en peligro a la caza social que tradicionalmente ha existido en Navarra donde la diferencia de la que se practica en el resto del estado es que hasta ahora no donde prevalece la comercialización de la misma.

Estos días nos encontramos con la paradoja del ERE del 50% del personal de la empresa Publica GANASA, y por otro lado  la imposición  de guardas de caza para hacer lo que hasta ahora se encargaban los trabajadores de la empresa pública Gestión Ambiental de Navarra. No deja de ser llamativo ver ahora a sus trabajadores afectados por la regulación de empleo con las pancartas y sus pitos delante del Parlamento, cuando días antes estos ya se han encargado de legislar para que las funciones de los que ahora protestan, las adjudiquen a unos guardas que tengan que pagar los cazadores.

Pretenden los parlamentarios preservar la libertad del guarda, pero de todos es sabido que un trabajador se debe a quien le contrata y le paga. Si de verdad quieren preservar esa libertad que les dejen a los 126 guardas de medio ambiente del Gobierno de Navarra ejercer esta función que es de su competencia. ¿O es que ahora van también amortizar estos puestos funcionariales. Para Adecana estos son los guardas que deberíamos tener los cazadores. Es decir, personal público, independiente y formado para estas labores de control. Otra forma de independencia es que los ayuntamientos contraten un  guarda rural que muchos ciudadanos echan en falta  y que antaño existió como guarda municipal.

Lo que es realmente triste es que el verdadero problema de la caza está en la degradación del hábitat de la caza menor, y esto sólo se puede solucionar desde el ámbito público del Departamento de Medio Ambiente. Por ello, la obligatoriedad de contratar guarda no va a servir para  que haya más caza, si no para que haya menos cazadores.

Esperamos que con enmiendas “In Voce” que se puedan presentar el día 27 de junio, día en que se votará el texto definitivo, los grupos parlamentarios sean responsables, se olviden de sus luchas y apaños políticos y resuelvan para bien este desaguisado en el que van a meter al mundo de la caza y su gestión.