ADECANA

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SOBRE LA CONTRATACIÓN DE LOS GUARDAS DE CAZA POR LOS ACOTADOS.

En la Ley Foral 17/2005, de 22 de Diciembre, de Caza y Pesca de Navarra se establece la obligatoriedad de la contratación de Guarderío de Caza por parte de las Asociaciones/Sociedades de Cazadores. Ello provocó desde su inicio una gran polémica al respecto, manteniéndose abierta a día de hoy, si cabe con más intensidad e indignación por parte de los afectados.

La obligatoriedad de dicha medida va tener, a nuestro juicio, muy graves repercusiones para la Caza como actividad social de larga tradición en Navarra. Los problemas de la caza en Navarra no se resuelven con la contratación de guardas de caza por los acotados, mas bien al contrario. Ante este estado de cosas quiero volver a incidir en algunos planteamientos ya expuestos en otros muchos debates, así como hacer alguna propuesta:

1º - La implantación de dicha normativa legal, que se sepa, fue promovida desde el Departamento de Medio Ambiente o como se llamara en el momento correspondiente, y, en todo caso desde Instancias de la Administración, sin tener en cuenta para nada la opinión, ni la experiencia de los Cazadores ni de las Asociaciones/Sociedades que los representan. No existe constancia de que dicho debate se planteara como necesario entre el colectivo de cazadores y tampoco de que se consultara de forma mínimamente representativa al colectivo afectado.

2º- En estricto derecho democrático, al que tanto le gusta recurrir a las Autoridades e Instancias de la Administración, lo que se debe hacer es consultar a los directamente afectados por esta medida, que no son otros que los Ayuntamientos, los Cazadores en general y las Asociaciones/Sociedades que los representan. Esta medida legislativa fue adoptada desde arriba, y eso no es la manera más adecuada de proceder. La mayoría de los parlamentarios, seguramente, son desconocedores del sentir de los cazadores, que son para quienes han legislado.

3º- Se ha argumentado, también, que es necesaria la labor del guarda local de caza para múltiples funciones relacionadas con la misma; sin embargo, la mayoría de los acotados resuelven de manera interna y autogestionada las funciones y actuaciones que la gestión de su acotado necesita. Por tanto, la implantación de Guarderío no va a crear mas que nuevas necesidades y gastos y no va a mejorar sustancialmente la gestión de la caza.

4º- Lo que sí parece absolutamente claro es que la contratación de los guardas de caza, junto con el alza de los arrendamientos a los Ayuntamientos, el pago de los daños a la agricultura, de los seguros de R. Civil, etc. van a hacer inviables económicamente las Sociedades de cazadores, y estas se van a ver obligadas a abandonar sus adjudicaciones. Lo que generará, a su vez, un gran malestar y conflictividad social en muchos pueblos y zonas de Navarra.

5º- Tampoco sirve el argumento de que hay que contratar al Guarderío porque un grupo de personas han hecho unos cursos de formación para estos puestos de trabajo, pues, en este sentido, y por la misma razón, miles de jóvenes y no tan jóvenes han hecho esfuerzos personales y económicos mucho mayores, terminando sus estudios y carreras para tener opciones a un puesto de trabajo y nadie se siente responsable de darles una respuesta. ¿Y por qué deben correr los cazadores con esa carga de responsabilidad ahora que desde todas las instancias se están recortando las plantillas, incluido el propio Gobierno de Navarra?.

6º- En este momento en la mayoría de los acotados no existe una correspondencia mínima entre lo que cuesta monetariamente la práctica de la actividad cinegética y los beneficios o haberes que esta reporta al cazador. El principal activo de la caza en Navarra es un valor intangible de “relaciones sociales”, “ocupación del tiempo libre” y me atrevería a decir que “de terapia social”, que al precio que está constando y más que va costar se abandonara irremisiblemente.

7º- No existe, tampoco, reposición generacional de los cazadores. La gran mayoría de los jóvenes, dado el estilo de vida eminentemente urbano del que participa, no se sienten atraídos por la caza, por tanto, esta tiene sus plazos contados; en este sentido, es lógico que desde la Administración se haga todo lo posible por su continuidad.

8º- A modo de propuesta se indica que, decididamente, se modifique la Ley y se “DEJEN LIBERTAD A LOS ACOTADOS PARA LA CONTRATACIÓN DEL GUARDERIO. QUE LO HAGAN LOS QUE LO CREAN NECESARIO Y/O ASI LO DECIDAN EN LAS ASAMBLEAS DE SUS SOCIEDADES”.

9º- Y, cuando menos, antes de hacer efectiva esta polémica ley,  se propone una doble consulta entre los afectados dirigida al Colectivo de Cazadores, por un lado, y a las Asociaciones/Sociedades, por otro.  La primera a una muestra representativa de los miles de cazadores registrados en Navarra y la segunda a las Directivas de las Asociaciones/Sociedades de cazadores en cuanto representantes colegiados.

10º- EN RESUMEN, que se imponga el sentido común, que se consulte en todo caso a los afectados y que la Administración no obre por imperativo legal, pues, siempre será más inteligente, más practico y más acertado cambiar una ley o derogarla si esta va a generar mas problemas que los que piensa resolver o regular.

 

Pamplona 21 de enero de 2013

 

Gregorio Urdaniz
PRESIDENTE DEL COTO DE ANUE (10.347)