ADECANA

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LA PESCA SIN MUERTE NO ES MITO, ES FUTURO

 

En los últimos días hemos asistido a protestas de pescadores tradicionales sobre que los conservacionistas estemos quejándonos de la normativa de pesca que vamos a tener en 2011 y de que solo pedimos pesca sin muerte. Estos señores no ven el futuro o no quieren verlo, porque lo que está clarísimo y eso nadie lo duda es que si todos los pescadores deseamos pescar mas días, deberemos matar menos truchas ya que el número de permisos que vamos a tener estará calculado a partir de ahora con el máximo número de truchas que se puedan extraer.

En este contexto, se ha llegado a atacar a la pesca sin muerte diciendo que es un mito, que las truchas mueren después de haberlas pescado. Si esto fuera así nuestras autoridades llevan más de 50 años equivocadas puesto que desde que tengo uso de razón ha sido obligatorio devolver las truchas por debajo de la talla legal de sacrificio. Si nos adentramos en la mortalidad de las truchas devueltas al agua en acción de pesca y revisando las aportaciones científicas que existen, podemos concluir que el punto de inflexión entre soltar las truchas sanas o moribundas después de la captura son los cebos utilizados.

De hecho, los números que se suelen barajar de media en todos los estudios científicos consultados son que el porcentaje de truchas devueltas y que muere a los días de haber sido pescada con cualquier cebo natural es superior al 30% mientras que la mortalidad de truchas devueltas con cualquier cebo artificial es inferior al 5%. De hecho, es destacable que el cebo artificial por excelencia que menos mortalidad produce es la mosca seca sin arponcillo con mortalidades que se acercan al 0%, por esa razón la mayoría de pescadores de mosca seca somos desde hace muchísimos años pescadores sin muerte.

¿Cuál es la razón que produce tanta mortalidad en devolución de las truchas pescadas con cebos naturales? Su textura. Las truchas ingieren los cebos naturales muy adentro en la boca, sin embargo los señuelos artificiales son expulsados inmediatamente nada más son atacados ya que son duros y de textura extraña. Los cebos artificiales se clavan en la parte más exterior de las mandíbulas y los naturales en el interior de la boca e incluso dentro del estomago.

La normativa que vamos a tener en 2011 en Navarra es extremadamente injusta con los pescadores que devolvemos las truchas. Los pescadores conservacionistas vamos a observar atónitos como las buenas truchas desaparecen otra vez.

 

Fuente: Diario de Navarra, Miércoles 2 de marzo, pág. 63
Autor:
JORGE TENIENTE AEMS-RÍOS CON VIDA NAVARRA